Hamilton y McLaren, el cinismo hecho equipo.

Después de la carrera de Canadá, en la que Lewis Hamilton cometió un fallo inexplicable y propio de novato, el de McLaren se ha defendido de las acusaciones con una serie de declaraciones que rozan casi la incriminación a terceros, además de rezumar de su ya conocida soberbia y chulería por todos sus poros. Si uno se detiene y las lee con calma, casi resulta que la culpa fue de Raikkonen o de Robert Kubica… Eso sí que es darle la vuelta a la tortilla, y lo demás son boberías.
























