
Los hasta 1.000 euros mensuales que puede costar un cuarto en el centro de estas ciudades, han provocado que cada vez sean más los anuncios en los que se ofrece una reducción del alquiler o incluso su supresión, a cambio de mantener relaciones sexuales con el propietario.
Son sobre todo estudiantes llegadas de las provincias periféricas las que venden su cuerpo a los dueños de las casas o los apartamentos para que éste les reduzca o elimine el arriendo. La situación no es nueva -es de sobra conocida en los campus universitarios italianos-, pero el escándalo se desató hace poco por una investigación del canal de televisión Repubblica TV.
“Anuncio serio”, advirtió al inicio de un aviso un hombre de 45 años de Nápoles. “Ofrezco gratuitamente una habitación amoblada, independiente y con baño a una estudiante universitaria a cambio de dos prestaciones sexuales al mes“, rezaba el anuncio. Hay otros arrendatarios que no contabilizan el número de relaciones exigen.





















